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Las dos casas que constituyen la que es hoy la Casa de las Academias fueron adquiridas par Manuel Maria Gautier hacia 1890. Después de haber sido Ministro de Guerra y Marina (1866), Ministro de Justicia (1868), Ministro de Relaciones Exteriores (1876-1887), Embajador Plenipotenciario en varias ocasiones y áulico de todos los poderes, el hombre de innegables luces políticas que era Don Manuel, decide construir una vivienda de alto copete, con la dignidad del cargo que ocupa en 1889, de Vicepresidente de a República.
Las construcciones, que son los cimientos de las cosas originales, dates del siglo XVII, o acaso, de los comienzos del XVIII. Gautier emprendió la reconstrucción de las viviendas pare convertirlas en una sola casa. Un palacete fastuoso v amplio para albergar a una familia de nueve hijos procreados con Evarista Hinojosa. En los buenos tiempos. La mansión debió poseer cocheras, caballerizas y jardines en su entorno que habrían desaparecido en remodelaciones ulteriores. El propietario de la villa se gastó una fortuna en el inmueble. Los materiales fueron traídos de Europa y depurados meticulosamente. Todas Las vigas empleadas en el artesanado, en las molduras eran de caoba y tenían las iniciales del acaudalado propietario, MMG.
En la construcción de la casona se advierte el racionalismo de la arquitectura francesa. El balcón forjado en hierro, sustentado por vigas de madera y techo de planchuelas, nos recuerda la llamada arquitectura republicana. Pero en su interior se observan los rasgos relucientes de la casa española. Se mantiene el portal colonial, los arcos enladrillados, las molduras piramidales, con rosetas en el centro. Todo ello nos transporta al estilo neohispánico, como si el inspirador de Ia vivienda quisiera reconstruir las glorias del pasado español.

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